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Retractarse o no en las ficciones y escenarios del día del amor.

Son muchos los rituales que se practican en vísperas del día del amor y la amistad, dejando a esta última en segundo plano, pero no habremos de olvidar los obsequios, las desveladas en las serenatas, los bodorrios, los ahorros y los reencuentros y desencuentros amorosos que rodean la realidad esférica de este enigma, creación del ser humano.

En un principio, para el cortejo, se acostumbraba  llevar serenata a la que presumiese de ser la dueña de nuestro corazón, para con ello, lograr captar su atención y la de su familia, y poder entablar un contacto breve, pero significativo y memorable.

En tiempos modernos, vemos que la atención es adquirida no cara a cara, sino valga la redundancia “face to face”, pero en la red. El uso de herramientas tecnológicas ha permitido, en gran medida, que el contacto con la persona de nuestro interés sea, por así decirlo, más cómoda y menos comprometedora.

Como diría el buen Juan Cirerol, cantautor de Mexicali, en su canción “Yo por eso me retracto”: Dicen que el dinero cada día está más caro, los países se desploman y ahora linchan más personas, dicen que el amor ya no existe en la gente porque ahora tu lo buscas dentro de la computadora…

Y sí, la red no sólo se ha convertido en el segundo método preferido en Estados Unidos para buscar pareja y conquistarla, sino también para encontrar regalos para el día de San Valentín.

Valdría más la pena reunir esfuerzos de toda índole, para obsequiar algo fuera de lo común. Dejar a un lado los chocolates, las flores, los globos, los osos de peluche, etc. Para ofrecer un regalo más inspirado, más original y más real a nuestros seres amados. Y retractarse o no de lo que dice Carlos Rodríguez, cantautor de la banda argentina Boom Boom Kid, sobre que “La normalidad apesta”, ya que después de observar el mismo comportamiento año tras año, sin duda resulta inaceptable en sociedades “modernas”, y no dudemos de que existan ejemplos de cambio y de contracorriente al respecto, pero los resultados tienen que ser evidenciados.

Y para ejemplo claro de ello, el evento que se edificó en el piso 37 de la Torre Latinoamericana, donde se instaló un singular Registro Civil, en donde parejas se juraron amor de la manera más original, con entrega de anillos y firma de actas matrimoniales como “enlace de kermés”, es decir, sin validez oficial. La recompensa para la boda más original sería una cena romántica en la terraza del mirador.

Aceptar o no el cambio o la espontaneidad depende de cada uno, de cada relación y de cada situación. Pero no sólo podemos amar al otro, de igual manera debemos amar el trabajo que hacemos y lo que hacemos, eso es síntoma de echar al olvido el odio y los malos sentimientos, total que de éste mundo sólo somos responsables los que no nos retractamos en lo hecho y dicho.

Con alguna información de Excélsior.

Recomendaciones:

http://www.claroquenomorire.blogspot.com

http://twitter.com/juancirerol

http://www.myspace.com/boomboomkid

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