El bien del amaranto

Cultivado por los aztecas hace ocho mil años y aún un cultivo nativo en Perú, la historia del amaranto puede ser buscada hasta México y la Península de Yucatán. Ahora es cultivado en África, la India, China, Rusia, a través de Sudamérica y está surgiendo de nuevo en Norteamérica.

Uno de los aspectos importantes de este grano es que es libre de gluten. Cuando es molido, la harina tiene un color marfil pálido, aunque los “brotes” rojos también pueden ser molidos para una fibra teñida de rojo y muy sana.

Al ser extremadamente denso, el amaranto es muy pesado para ser usado por sí mismo. Se combina con otros granos para lograr una textura más ligera y con una combinación probada de ingredientes como la goma guar para hacerse pasar por el gluten.

El amaranto es una fuente sobresaliente de lisina, un aminoácido con un contenido de proteína comparable al de la leche, más fácil de digerir; eso no se puede decir de otros granos. Para apoyar este aspecto positivo del amaranto, también contiene proteínas primarias llamadas albumina y globulinas, las cuales, en comparación con las prolaminas en el trigo, son más solubles y digeribles.

Una taza de amaranto crudo contiene 15 miligramos de hierro, mientras el arroz blanco sólo contiene 1.5 miligramos. Una taza de amaranto crudo también contiene 18 miligramos de fibra, en comparación, el arroz blanco contiene 2.4 gramos.

En lo que respecta al punto de vista dietético, es posible incluir el amaranto en un régimen alimenticio para adelgazar, gracias a su elevado contenido de fibra, las propiedades saciantes y su elevado valor proteico. Tomando en consideración estas bondades, existe la posibilidad de añadir el amaranto en distintas preparaciones como: té de amaranto, licuados de amaranto con semillas de linaza, los cuales te facilitarán la pérdida de peso de manera saludable

Fajitas de pescado con amaranto

Ingredientes

4 filetes de pescado blanco

El jugo de 2 limones

Sal y pimienta

4 cucharadas de harina

1 paquete de galletas saladas

2 huevos

1 taza de amaranto y aceite vegetal.

Preparación

Lava tus filetes de pescado y báñalos en el jugo de limón para dejarlos macerar. Agrega sal y pimienta, córtalos en fajitas y espolvoréalos en harina. En un bowl bate los huevos y moja cada fajita en la mezcla, después muele las galletas y revuélvelas con el amaranto para cubrir los filetes. Por último, fríelos hasta que se doren y sírvelos.

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