La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel sobre Irán continúa con ataques a infraestructura estratégica y advertencias a la población civil, mientras se acerca el plazo de un ultimátum planteado por Washington y se intensifican las gestiones diplomáticas para evitar una escalada mayor.
El gobierno estadounidense fijó un plazo para que Irán reabra el estrecho de Ormuz, bajo la advertencia de posibles acciones militares contra instalaciones clave. A pocas horas de que venza ese límite, el presidente Donald Trump señaló que habrá una respuesta próxima, en medio de mensajes públicos sobre las consecuencias del conflicto.
En paralelo, Pakistán solicitó un aplazamiento de dos semanas para facilitar negociaciones y un posible alto el fuego. De acuerdo con reportes, autoridades iraníes han mostrado disposición a evaluar esta propuesta en el contexto de contactos diplomáticos indirectos.
Sobre el terreno, Israel ha emitido alertas dirigidas a la población iraní para evitar el uso de trenes y mantenerse alejada de vías férreas ante posibles ataques contra esa infraestructura. Estas advertencias forman parte de una ampliación de objetivos militares que incluye instalaciones energéticas y logísticas.
Durante las últimas horas, se han registrado bombardeos en distintas zonas, incluida la capital iraní, con impactos en áreas urbanas. Equipos de emergencia locales han iniciado labores de rescate, sin que se haya confirmado un balance oficial de víctimas en algunos de los ataques recientes.
Irán, por su parte, ha advertido que responderá ante eventuales ataques a su infraestructura energética, con posibles efectos en el suministro eléctrico de la región. El conflicto también ha generado propuestas alternativas por parte de Teherán que contemplan el cese de hostilidades y el levantamiento de sanciones.
El enfrentamiento, iniciado a finales de febrero de 2026 tras ataques aéreos coordinados, ha incluido intercambios de misiles, operaciones militares en varios países de Medio Oriente y afectaciones al suministro energético global.
Mientras continúan las operaciones militares, distintos actores internacionales mantienen esfuerzos diplomáticos para contener el conflicto y evitar una expansión regional.
