Un amistoso de pretemporada entre Pumas UNAM y FC Juárez (Bravos) se tornó tenso este domingo después de que jugadores de ambos equipos se enfrascaran en una pelea en el campo tras el silbatazo final, luego de que el cuadro de Juárez se impusiera en el marcador. La situación escaló cuando el defensa Efraín Juárez, de Pumas, fue protagonista de un altercado físico con un rival, lo que derivó en empujones y reclamos entre futbolistas y cuerpo técnico.
Los hechos ocurrieron en el estadio donde se disputó el partido, cuando algunos jugadores de Pumas expresaron su frustración por el resultado y, según testigos, se produjo un choque verbal que rápidamente se convirtió en un intercambio de agresiones físicas menores. Juárez estuvo en el centro del incidente, en el que acabó forcejeando con un jugador de Bravos antes de que sus compañeros intervinieran para separar a ambos equipos.
El entrenador de Pumas declaró tras el juego que los ánimos estaban exaltados por el resultado, aunque rechazó justificar cualquier conducta violenta y señaló que se debe “aprender a manejar la frustración sin recurrir a golpes”. El club universitario aseguró que analizará el comportamiento de sus jugadores en la reunión interna tras el amistoso y adelantó que habrá sanciones internas si se confirma que se violaron los códigos de conducta del equipo.
Por su parte, dirigentes de Bravos manifestaron que no se trató de “una pelea grave”, sino de un altercado común en partidos de alto nivel emocional, y que la situación fue controlada rápidamente por los cuerpos técnicos y el árbitro. Las ligas y clubes suelen utilizar este tipo de amistosos para ajustar plantillas antes de la temporada oficial, pero el incidente ha generado debate entre aficionados y analistas sobre la disciplina y el manejo de la competitividad en partidos no oficiales.
