Nueve oficiales de la Policía Nacional Civil de Guatemala fallecieron tras una serie de ataques armados atribuidos a pandillas durante el fin de semana, informaron autoridades locales este lunes. La violencia se originó en motines simultáneos en tres centros penitenciarios, donde reclusos vinculados a pandillas tomaron decenas de custodios como rehenes antes de que las fuerzas de seguridad recuperaran el control.
Después de la intervención en las cárceles, grupos armados perpetraron emboscadas y agresiones contra policías en Ciudad de Guatemala y sus alrededores, lo que provocó múltiples bajas entre los agentes y también diversos heridos. Entre las víctimas fatales se encuentra un agente que murió a causa de las heridas en un hospital, según reportes oficiales.
Ante la escalada de hechos violentos, el presidente Bernardo Arévalo declaró un estado de sitio por 30 días en todo el país con el objetivo de restablecer el orden y facultar a las fuerzas de seguridad para operar con mayores atribuciones. La medida contempla restricciones a derechos civiles y será supervisada por el Congreso guatemalteco.
Las movilizaciones de policías y militares en puntos estratégicos mantuvieron las calles de la capital relativamente tranquilas el lunes, en contraste con la tensión vivida durante las agresiones. La crisis ocurre en un contexto de lucha continua contra las estructuras criminales, a las que el Gobierno responsabiliza de intentar generar inestabilidad en el país.
