La designación de un nuevo director ejecutivo en The Walt Disney Company Josh D’Amaro quien, a partir del próximo mes, reemplazará a Bob Iger como CEO de Disney, abre una etapa marcada por diversos desafíos estratégicos y operativos. El directivo deberá atender asuntos relacionados con el desempeño financiero, la estructura interna y la evolución del negocio en un entorno de cambios en la industria del entretenimiento.
Uno de los temas a enfrentar será la rentabilidad de las plataformas de streaming, que continúan siendo un eje central de la estrategia de la empresa. La competencia en este segmento y los costos de producción forman parte de los factores que influyen en los resultados.
Otro punto será la gestión de los parques temáticos y experiencias, área que representa una parte relevante de los ingresos de la compañía. La administración de precios, inversiones y operación será determinante para su desempeño.
El nuevo CEO también deberá abordar la relación con los inversionistas y el comportamiento de la acción en los mercados financieros, así como definir la asignación de recursos y prioridades corporativas.
Además, la empresa enfrenta decisiones sobre su portafolio de contenidos y la organización de sus estudios, en un contexto de cambios en los hábitos de consumo. A ello se suma la conducción del capital humano y la estructura directiva tras recientes ajustes internos.
La compañía informó que el proceso de transición se realizará conforme a los lineamientos establecidos por su consejo de administración y que se dará seguimiento a los objetivos corporativos definidos para los próximos años.
