El llamado “Plan B” de la reforma electoral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum podría incluir medidas para reducir salarios y estructura administrativa del Instituto Nacional Electoral (INE), con el objetivo de disminuir el costo de las elecciones en México.
Tras el rechazo de la reforma electoral constitucional en la Cámara de Diputados, el nuevo plan buscaría realizar cambios a leyes secundarias, especialmente a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), donde se regula el funcionamiento interno del INE.
Entre las modificaciones que se analizan están:
- Reducir recursos y estructura administrativa del INE, incluyendo delegaciones y áreas internas.
- Ajustar salarios y gastos del organismo electoral para generar ahorros en el presupuesto público.
- Cambiar procesos electorales, como eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) y adelantar los cómputos distritales para que comiencen el mismo día de la elección.
El argumento del gobierno es que estas medidas permitirían abaratar el costo de la democracia, aunque partidos de oposición y algunos especialistas advierten que los cambios podrían debilitar la autonomía y operación del INE.
La iniciativa formal del plan alternativo se espera que sea enviada al Congreso en los próximos días, donde podría discutirse con mayoría simple, a diferencia de la reforma constitucional que requería más votos para aprobarse.
