El Gobierno de Cuba denunció ante organismos de la Organización de las Naciones Unidas que las restricciones de Estados Unidos al suministro de combustible han provocado afectaciones en servicios básicos, apagones y problemas en sectores como salud, transporte y producción.
Representantes cubanos señalaron que las medidas impiden la llegada regular de petróleo a la isla y afectan el funcionamiento del sistema eléctrico nacional. También indicaron que otros países enfrentan presiones y amenazas de sanciones si exportan combustible hacia Cuba.
Durante las intervenciones, autoridades de La Habana afirmaron que el bloqueo energético tiene efectos directos en hospitales, escuelas y actividades económicas, además de complicar la atención a mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas y pacientes que requieren tratamientos médicos.
Cuba sostuvo ante la ONU que estas medidas buscan limitar la actividad económica y social del país. Además, pidió respaldo de la comunidad internacional para rechazar las sanciones y exigir el fin de las restricciones.
La Organización de las Naciones Unidas también expresó preocupación por el impacto de las medidas estadounidenses y advirtió que la crisis socioeconómica en la isla se ha agravado por la falta de combustible y las dificultades para mantener servicios esenciales.
