La historia de La Costeña comenzó en una tienda de abarrotes ubicada en la colonia Tlatelolco, en la Ciudad de México, donde su fundador, Vicente López Resines, elaboraba chiles en vinagre para acompañar las tortas que vendía en el negocio.
Ante la demanda de sus clientes, comenzó a comercializar los chiles por separado, primero a granel y posteriormente en latas, lo que dio origen a la empresa fundada en 1923.
De acuerdo con Rafael Celorio, exdirector general de La Costeña, López Resines llegó a México tras trabajar en empresas empacadoras de salsa de tomate en Estados Unidos, experiencia que utilizó para fabricar y sellar manualmente las primeras latas de chiles serranos y jalapeños.
Inicialmente, el negocio operó bajo el nombre de Vicente López. Con el crecimiento de las ventas se incorporaron presentaciones de 105 gramos, mientras que los primeros envases eran de tres kilos y se distribuían en tiendas de abarrotes para su venta a granel.
En 1937, la empresa abrió su primera fábrica en la colonia Estrella, en la Ciudad de México. Posteriormente trasladó sus operaciones a la colonia Aragón y, en 1971, inauguró una planta en Ecatepec, Estado de México, para ampliar su capacidad de producción.
Con el paso de los años, La Costeña diversificó su catálogo con productos como salsas, verduras en conserva, frijoles, nopales, moles y tamales. Actualmente, sus productos se comercializan en México y en mercados internacionales, entre ellos Estados Unidos, China y Australia.
