En México se generan anualmente volúmenes de agua contaminada con hidrocarburos equivalentes a 9,000 albercas olímpicas, de acuerdo con datos difundidos en reportes recientes.
El agua residual proviene principalmente de actividades relacionadas con la extracción y procesamiento de petróleo. Estas descargas contienen compuestos derivados de hidrocarburos que requieren tratamiento antes de su disposición final.
Autoridades y especialistas han señalado que parte de este volumen es sometido a procesos de tratamiento, mientras que otro porcentaje permanece almacenado o en espera de manejo adecuado. El tema ha sido objeto de seguimiento por instancias regulatorias y organismos del sector energético.
La información también indica que el manejo de estos residuos representa un reto en materia ambiental y de infraestructura, por lo que se mantienen acciones para su control, monitoreo y disposición conforme a la normativa vigente.
