Un bloqueo en la autopista México-Cuernavaca provocó un severo caos vial este 27 de marzo, justo en el arranque de las vacaciones de Semana Santa, afectando a miles de automovilistas que intentaban salir de la Ciudad de México.
De acuerdo con reportes, un grupo de manifestantes —provenientes de colonias de la alcaldía Xochimilco— cerró ambos sentidos de la vialidad a la altura de la caseta de Tlalpan, lo que generó filas de vehículos de varios kilómetros y dejó varados autobuses y transporte particular.
Los inconformes exigen el restablecimiento del servicio de agua potable, ya que aseguran llevar más de un mes sin suministro regular en sus comunidades. Además, denunciaron que el apoyo mediante pipas ha sido irregular o inexistente, lo que ha afectado su vida diaria.
El cierre ocurrió en uno de los momentos de mayor flujo vehicular del año, ya que miles de personas utilizan esta autopista para viajar hacia destinos como Cuernavaca y Acapulco durante el periodo vacacional.
La protesta también impactó otras vialidades importantes del sur de la capital, como Viaducto Tlalpan e Insurgentes, que registraron saturación vehicular ante la falta de paso.
Tras varias horas de bloqueo, autoridades capitalinas lograron entablar diálogo con los manifestantes y se comprometieron a abastecer agua mediante pipas, lo que permitió liberar la circulación. Sin embargo, la carga vehicular continuó por varias horas debido al rezago generado.
El incidente evidenció nuevamente los problemas de acceso al agua en algunas zonas de la capital, así como el impacto que este tipo de protestas puede tener en la movilidad durante periodos de alta demanda.
