Las labores de búsqueda y rescate continúan en distintas zonas del oeste de Colombia, luego del terremoto de magnitud 7.4 registrado el lunes 10 de agosto, que dejó personas atrapadas entre los escombros y daños en edificaciones.
El movimiento tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y fue percibido en ciudades como Cali, Quibdó y Pereira. De acuerdo con información reportada por autoridades y organismos locales, alrededor de mil 600 edificios resultaron dañados o colapsaron.
Durante la madrugada del martes, soldados, equipos de rescate, familiares y voluntarios participaron en las labores para retirar escombros y localizar a personas que permanecían desaparecidas.
Las familias también recurrieron a sitios web administrados por ciudadanos para publicar información sobre personas que no habían sido localizadas. Para la noche del lunes se habían reportado más de 2 mil 700 personas desaparecidas.
En El Cairo, una localidad cercana al epicentro, autoridades señalaron que alrededor del 80 por ciento de la población resultó afectada. En esta zona también se reportaron personas que permanecían sin comunicación con sus familiares.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se trasladó a Quibdó para conocer las afectaciones y anunció el despliegue de personal militar, policial, ingenieros, rescatistas y perros de búsqueda.
El gobierno de Estados Unidos informó que destinaría 15.5 millones de dólares para refugios de emergencia, alimentos y otros apoyos. Otros gobiernos de América Latina también manifestaron su disposición para colaborar con Colombia.
Las labores de rescate y evaluación de daños continúan mientras las autoridades actualizan el número de personas fallecidas, heridas y desaparecidas.
