CIENCIA EXAMINA BENEFICIOS DE SAUNAS Y BAÑOS EN AGUA FRÍA PARA LA SALUD

Publicaciones en redes sociales indican que saunas y baños en agua fría fortalecen el sistema inmunológico, reducen grasa corporal y mitigan dolores articulares o bajo estado de ánimo. Especialistas en fisiología analizan estos efectos con base en evidencia científica disponible.

Heather Massey, profesora asociada en la Universidad de Portsmouth en Reino Unido, explica que el cuerpo humano mantiene una temperatura central entre 36.5 y 37 grados Celsius, y exposiciones a calor o frío generan estrés leve que activa respuestas adaptativas.

En relación con saunas, usuarios reportan relajación, mayor movilidad y menor malestar durante sesiones. Un estudio reciente mostró que sesiones repetidas en jacuzzi modifican niveles de insulina y presión arterial, lo que sugiere potencial para manejo de enfermedades crónicas. Investigaciones asocian baños de sauna con reducción en riesgos de enfermedades vasculares como hipertensión y cardiovasculares. Sesiones frecuentes elevan producción de proteínas de choque térmico hasta 48 por ciento, lo que apoya reparación celular e inmunidad. Massey indica ausencia de ensayos adecuados sobre saunas y recomienda inicio gradual, así como consulta médica en casos de condiciones preexistentes o embarazo.

Para baños en agua fría, inmersiones semanales de minutos ocurren en grupos al aire libre. La inmersión inicial eleva frecuencia cardíaca, presión arterial y hormonas como cortisol y adrenalina, con pico a 30 segundos y declive rápido. Exposiciones repetidas reducen esta respuesta en 50 por ciento. 0 Revisiones sistemáticas indican efectos dependientes del tiempo en inflamación, estrés, inmunidad, calidad de sueño y vida. Baños helados disminuyen niveles de estrés después de 12 horas y mejoran sueño en hombres, aunque no en mujeres. Beneficios incluyen reducción de inflamación, mejora de circulación y estimulación del nervio vago. Massey y Chris van Tulleken señalan dificultad para aislar efectos de temperatura de factores como naturaleza, ejercicio y interacción social.

Combinación de sauna y inmersión fría muestra efectos sinérgicos en salud cardiovascular, reducción de estrés y preparación para descanso. Ambas prácticas ofrecen bienestar a corto plazo, pero no resultan esenciales. Massey sugiere priorizar actividades regulares placenteras como jardinería, observación de aves, canto en coro o caminatas con amigos para efectos similares. Estudios advierten riesgos en inmersiones frías para personas no adaptadas.

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