Las autoridades de Estados Unidos cerraron de forma temporal el espacio aéreo alrededor del Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, tras informar que se había registrado una incursión de drones atribuidos a cárteles mexicanos, antes de levantar poco después la restricción y reanudar los vuelos comerciales.
La Administración Federal de Aviación (FAA) anunció inicialmente que había impuesto una prohibición de vuelos alrededor de El Paso que habría estado vigente hasta el 20 de febrero, pero que fue levantada horas después por la mañana del 11 de febrero, luego de asegurar que no existía riesgo para la aviación comercial y que los trayectos se reanudarían con normalidad.
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, afirmó en publicaciones en redes sociales que la FAA y el Departamento de Defensa respondieron a lo que describieron como una incursión de “drones de cárteles”, y que la amenaza había sido neutralizada, aunque no se precisó cuántos aparatos estarían implicados ni los detalles de la acción específica.
La medida generó versiones encontradas. Mientras representantes del gobierno estadounidense sostuvieron que la incursión de drones delictivos motivó la restricción de vuelos, medios internacionales y legisladores señalaron que no se ha confirmado públicamente evidencia clara de que cárteles hayan operado drones que violaron el espacio aéreo, y se mencionó además que la comunicación y coordinación entre agencias como la FAA y el Pentágono respecto a operaciones con drones fue imprecisa.
