La anotación de Julián Quiñones en el partido entre México y Ecuador, correspondiente a los dieciseisavos de final de la Copa Mundial de 2026, dio lugar a publicaciones en redes sociales que aseguraban que el festejo de la afición había provocado un microsismo en la Ciudad de México. Sin embargo, la información difundida por plataformas de monitoreo sísmico descartó que se tratara de un evento de origen geológico.
De acuerdo con la plataforma SASSLA, una estación de monitoreo ubicada en las inmediaciones del Estadio Ciudad de México registró una señal al momento del primer gol de la Selección Mexicana. El registro correspondió a una vibración artificial generada por la reacción simultánea de miles de personas que celebraban la anotación, y no a un sismo.
Especialistas en geofísica han explicado que los sismógrafos cuentan con la sensibilidad necesaria para detectar distintos tipos de vibraciones, incluidas aquellas provocadas por la actividad humana. Estas señales pueden originarse por concentraciones masivas de personas, maquinaria o el tránsito de vehículos, sin estar relacionadas con movimientos tectónicos.
El gol de Quiñones abrió el marcador en la victoria de México por 2-0 sobre Ecuador, resultado que permitió al conjunto dirigido por Javier Aguirre avanzar a los octavos de final de la Copa del Mundo. La celebración se replicó tanto en el estadio como en distintos puntos de la capital del país, donde miles de aficionados siguieron el encuentro.
Tras la difusión de las imágenes y los registros sísmicos, autoridades y plataformas de monitoreo reiteraron que no se emitió ninguna alerta por actividad sísmica y que la señal detectada correspondió únicamente a las vibraciones ocasionadas por la celebración de los asistentes.
