La ciudad de Minneapolis, Minnesota, vive un aumento de tensión social tras la muerte de Renee Nicole Macklin-Good, una mujer afroestadunidense de 40 años, ocurrida durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el 7 de enero de 2026. El fallecimiento ha provocado protestas masivas y enfrentamientos con la policía local, además de generar una ola de críticas y llamados a una investigación independiente.
Las protestas comenzaron después de que grupos comunitarios y activistas difundieran imágenes y testimonios que describen el operativo como violento y desproporcionado, acusando a agentes de utilizar fuerza excesiva contra Macklin-Good, quien presuntamente no ofreció resistencia. La muerte se dio en el contexto de una detención migratoria, lo que ha convertido el caso en un símbolo de las tensiones entre comunidades migrantes y las autoridades federales de inmigración.
Durante las manifestaciones, que contaron con la participación de decenas de personas, se produjeron enfrentamientos con la policía de Minneapolis, la cual empleó equipos antimotines y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes en varias esquinas del centro de la ciudad. Las autoridades municipales confirmaron que se registraron arrestos por desórdenes públicos y agresiones a oficiales, aunque no se han dado a conocer cifras definitivas de detenidos o heridos.
Organizaciones de derechos civiles, líderes comunitarios y autoridades locales han pedido la apertura de una investigación independiente sobre las circunstancias de la muerte de Macklin-Good, que incluya revisión de cámaras corporales y testimonios de testigos. Asimismo, el caso ha reactivado el debate sobre la actuación de agencias migratorias como ICE y la necesidad de revisar protocolos de detención para evitar incidentes fatales similares.
