El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció este lunes nuevas sanciones contra países y entidades que mantengan vínculos financieros con Irán, como parte de la denominada “Operación Paria Económico”, impulsada por el gobierno del presidente Donald Trump.
Las medidas buscan limitar las fuentes de ingresos de Irán mediante sanciones secundarias, que pueden afectar a terceros países, empresas o entidades que realicen operaciones económicas con Teherán.
Bessent señaló que las nuevas disposiciones abarcan sectores relacionados con activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. También advirtió que las entidades que faciliten el lavado de dinero en nombre de Irán podrían perder el acceso al sistema financiero basado en el dólar estadounidense.
El funcionario indicó que el gobierno estadounidense mantiene comunicación con autoridades de distintos países para solicitar que suspendan sus relaciones económicas con Irán. Como parte de estas acciones, mencionó a Emiratos Árabes Unidos, que anunció la suspensión de comercio, intercambios comerciales y transacciones financieras con Irán hasta nuevo aviso.
La medida ocurre en el contexto del conflicto entre Estados Unidos e Irán y de la política de presión económica aplicada por Washington contra Teherán.
Desde Irán, el Ministerio de Relaciones Exteriores advirtió que los países que participen en las medidas estadounidenses podrían enfrentar consecuencias. El portavoz Esmail Baqai señaló que cualquier colaboración con las acciones de Washington tendría repercusiones.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, cuestionó el alcance de las sanciones y afirmó que los socios comerciales de Irán continúan manteniendo relaciones con el país.
Estados Unidos mantiene desde hace décadas sanciones contra Irán. La administración de Donald Trump ha retomado una política de presión económica con el objetivo de limitar las actividades financieras y comerciales de Teherán.
