El gobierno de Estados Unidos acusó a Cuba de mantener durante siete décadas actividades relacionadas con espionaje y subversión, como parte de un pronunciamiento sobre la relación bilateral entre ambos países.
Las autoridades estadounidenses señalaron que, desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, La Habana ha desarrollado acciones de inteligencia y respaldo a distintos movimientos en el ámbito internacional, de acuerdo con la postura presentada por Washington.
El pronunciamiento forma parte de una serie de declaraciones y medidas relacionadas con la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba, en un contexto marcado por diferencias en materia de seguridad, relaciones diplomáticas y sanciones económicas.
Hasta el momento, el gobierno cubano no ha emitido una respuesta oficial sobre estas acusaciones. Las relaciones entre ambos países continúan sujetas a diferencias en diversos temas de la agenda bilateral.
