En México, la adquisición de viviendas por parte de extranjeros ha aumentado significativamente en los últimos años. Según datos de la agencia de bienes raíces WeBook Reality, aproximadamente 95 propiedades son adquiridas diariamente por personas de fuera del país, siendo 60 de ellas compradas por ciudadanos estadounidenses.
Este fenómeno es especialmente notable en zonas como la Ciudad de México, la Riviera Maya, etc.
Las razones detrás de este incremento son diversas. Algunos extranjeros buscan escapar de situaciones políticas o económicas en sus países de origen, mientras que otros están interesados en mejorar su calidad de vida, aprovechar costos de vivienda más bajos o invertir en propiedades. Además, la posibilidad de obtener crédito hipotecario en pesos mexicanos, mientras mantienen ingresos en dólares o euros, ha facilitado esta tendencia.
Esto ha llevado a un aumento en la construcción de viviendas nuevas, especialmente en el sector vacacional y de segundas residencias. Sin embargo, este fenómeno también ha generado efectos secundarios. En algunas áreas, el aumento de la demanda ha elevado los precios de las propiedades, lo que puede dificultar el acceso a la vivienda para los residentes locales.
Por ejemplo, en zonas como la Condesa, Reforma, Nápoles, Santa Fe y la Roma en la Ciudad de México, los precios de las rentas han aumentado significativamente en comparación con años anteriores. Además, la renovación de estas zonas ha llevado a la gentrificación, desplazando a residentes de larga data a áreas más económicas. En resumen, la creciente compra de viviendas por parte de extranjeros en México refleja una serie de factores económicos y sociales, tanto positivos como negativos.
Mientras que ofrece oportunidades de inversión y mejora en la calidad de vida para algunos, también plantea desafíos en términos de acceso a la vivienda y equidad para los residentes nacionales.
