El investigador Alex De Waal, especialista en hambrunas con más de cuatro décadas de experiencia, afirma que la situación actual en Gaza representa un caso sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. A su juicio, la hambruna en el enclave palestino ha sido meticulosamente planificada con la intención de provocar privación alimentaria individual y descomposición social. Según el experto, este fenómeno no solo afecta el cuerpo, sino que busca desmantelar el tejido comunitario. De Waal sostiene que la hambruna en Gaza era evitable y que las condiciones actuales son resultado directo de decisiones políticas y militares.
Hasta el momento, más de 150 personas han muerto por causas relacionadas con el hambre, la mayoría niños. Organizaciones internacionales alertan que uno de cada tres habitantes de Gaza pasa varios días sin comer. La ayuda humanitaria, aunque disponible y almacenada en las fronteras, ha sido restringida. El gobierno israelí sostiene que Hamás intercepta esta ayuda, mientras Naciones Unidas y fuentes militares han desmentido que exista un desvío significativo de los suministros.
La Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), creada con apoyo de Estados Unidos e Israel, ha reemplazado parcialmente a la red de distribución de la ONU. Según De Waal y análisis independientes, esta fundación opera como una extensión militar, con una distribución limitada y localizada en zonas de difícil acceso. La GHF no ofrece alimentación especializada para tratar desnutrición severa, ni cubre otras necesidades básicas. Las condiciones para recibir ayuda son extremas, y muchas personas quedan excluidas del acceso a estos recursos.
La Corte Internacional de Justicia ordenó a Israel permitir asistencia humanitaria inmediata y sin restricciones. Según el experto, esta obligación no ha sido cumplida. Mientras tanto, gobiernos que apoyan a Israel con armamento o relaciones comerciales también están sujetos al deber legal de prevenir condiciones que puedan constituir genocidio. De Waal señala que, ante la falta de acción efectiva, la situación en Gaza se mantiene como un ejemplo contemporáneo de inanición provocada deliberadamente.
