Una investigación conjunta de Human Rights Watch, Americans for Immigrant Justice y Sanctuary of the South documentó condiciones severas y abusos sistemáticos en tres centros de detención de ICE en el sur de Florida. Entre los hallazgos, se menciona que migrantes fueron obligados a arrodillarse y comer de platos desechables con las manos esposadas, “como perros”. También se reportó hacinamiento extremo que llevó a mantener a personas encadenadas en autobuses durante más de 24 horas sin acceso a instalaciones sanitarias adecuadas.
Los testimonios señalan que mujeres detenidas fueron obligadas a usar el baño frente a personal masculino y fueron privadas de artículos de higiene, duchas y comida suficiente. En un centro, se reportó la muerte de una mujer haitiana en abril, presuntamente por falta de atención médica oportuna. Se documentaron también agresiones por parte del personal en respuesta a protestas de los migrantes por la falta de atención médica, provocando daños físicos a algunos detenidos.
El informe advierte que la población detenida aumentó significativamente desde enero de 2025, alcanzando un promedio diario de 56,400 personas, de las cuales 72 % no contaban con antecedentes penales. Las organizaciones responsabilizan a las políticas de inmigración de la administración Trump por haber agravado esta crisis en los centros de detención.
Ante la gravedad del caso, se han solicitado investigaciones federales y reformas en los protocolos de operación de estas instalaciones. Las organizaciones exigen supervisión independiente, cierre de prácticas de detención masiva y respeto a los derechos humanos de las personas bajo custodia.
