Irán anunció el cierre temporal de partes del estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo por donde transita cerca del 20 % del petróleo global, en medio de ejercicios militares con fuego real y lanzamiento de misiles. Esta acción se produjo mientras se desarrollaba en Ginebra una ronda de negociaciones indirectas con Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní.
La medida fue presentada por medios estatales iraníes como parte de maniobras navales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que incluyeron el uso de misiles y drones en la zona del estrecho y se justificó ante la afirmación de que cerrarlo temporalmente era necesario por “precauciones de seguridad” durante los ejercicios. El tránsito marítimo fue restringido varias horas, aunque se indicó que el cierre no sería permanente.
El Estrecho de Ormuz une el Golfo Pérsico con el mar de Omán y el océano Índico, y es un punto clave para el comercio energético mundial, dado que por él pasan millones de barriles de crudo al día. El anuncio del cierre y las maniobras militares elevan las tensiones en una región ya marcada por disputas estratégicas y preocupaciones geopolíticas.
Las acciones navales de Irán coincidieron con la segunda ronda de conversaciones nucleares entre representantes de Teherán y delegados de Estados Unidos en Ginebra, con mediación del Gobierno de Omán. Aunque las negociaciones produjeron un consenso sobre principios generales para un posible acuerdo, persisten diferencias en varios temas clave, como el futuro del programa nuclear iraní y sus capacidades de enriquecimiento.
Expertos y analistas internacionales han observado el contexto de estas maniobras como una señal de fuerza militar de Irán, en medio de la presión estadounidense y la presencia ampliada de fuerzas navales de Estados Unidos en la región, lo que refleja la complejidad y la tensión de las relaciones en torno al programa nuclear y la seguridad en el Golfo Pérsico.
