Las protestas en Irán, iniciadas el 28 de diciembre de 2025 por el alza de precios y condiciones económicas, se extendieron a numerosas ciudades del país con manifestaciones multitudinarias que han continuado a lo largo de enero de 2026. Organizaciones de derechos humanos estiman que las muertes en el contexto de estas movilizaciones han superado varias centenas, con cifras que distintos grupos ubican entre más de 500 y hasta más de 2 000, aunque no existe un conteo oficial unificado. 
El acceso a internet y a comunicaciones ha sido restringido por las autoridades iraníes durante varios días, lo que ha dificultado la verificación independiente de los hechos y la actualización de cifras de fallecidos y detenidos. Las detenciones en el marco de las protestas se cuentan por miles y las manifestaciones han incluido diversas demandas sociales y políticas más allá de las preocupaciones económicas iniciales. 
En respuesta al contexto en Irán, el presidente de Estados Unidos anunció la imposición de aranceles del 25 % a países que mantengan relaciones comerciales con Irán, medida que busca ejercer presión económica adicional sobre el gobierno de Teherán. Este anuncio fue efectuado por el mandatario en redes sociales y ha generado reacciones diplomáticas de diversas naciones y organizaciones. 
La comunidad internacional ha manifestado posturas diversas frente a los acontecimientos: algunas naciones y organismos han expresado preocupación por el uso de la fuerza contra manifestantes y han pedido respeto a los derechos humanos, mientras que autoridades de Irán han acusado a actores externos de interferir en sus asuntos internos. Organismos internacionales han solicitado el cese de la violencia y el diálogo para resolver las tensiones.
