La Organización de las Naciones Unidas advirtió que el inicio de 2026 está marcado por un aumento de tensiones y conflictos armados en distintas regiones del mundo, lo que ha derivado en un deterioro de las condiciones humanitarias y en mayores riesgos para la población civil.
Funcionarios del organismo señalaron que los enfrentamientos prolongados han afectado infraestructura esencial, como hospitales, redes eléctricas y sistemas de abastecimiento de agua, lo que limita el acceso a servicios básicos y agrava la situación de millones de personas, especialmente en contextos de invierno y desplazamiento forzado.
La ONU reiteró la necesidad de respetar el derecho internacional humanitario, proteger a la población civil y garantizar el acceso de la ayuda humanitaria sin restricciones. Asimismo, hizo un llamado a las partes involucradas en los conflictos a buscar soluciones diplomáticas y a considerar ceses al fuego que permitan aliviar el impacto humanitario.
El organismo internacional subrayó que la cooperación multilateral es clave para enfrentar los desafíos actuales y alertó que la falta de consenso y el debilitamiento de las normas internacionales dificultan la resolución de crisis globales.
Finalmente, Naciones Unidas instó a los Estados miembros a reforzar el diálogo, el respeto a la soberanía y el compromiso con la paz, con el objetivo de evitar una mayor escalada de los conflictos y reducir el sufrimiento de las poblaciones afectadas.

