Los gobiernos de México y de los Estados Unidos formalizaron un plan técnico para la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo, de acuerdo con comunicados oficiales emitidos por ambas administraciones.
Este acuerdo emana a partir de la llamada que tuvieron la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump donde reafirmaron su compromiso por resolver los antiguos desafíos de gestión agua y así apoyar a las comunidades y agricultores en ambos lados de la frontera.
México se comprometió a entregar por lo menos 350,000 acres-pies de agua al año a Estados Unidos durante el actual quinquenio (ciclo de cinco años) que va de 2026 a 2030, según declaraciones del Secretario de Estado de EE. UU. (más de 431 millones de metros cúbicos al año).
Ambas partes acordaron realizar reuniones mensuales con el objetivo de supervisar y garantizar que las entregas de agua se realicen de forma puntual y consistente, con la finalidad de prevenir déficits futuros.
El tratado bilateral establece reglas para que México entregue una cantidad mínima de agua del Río Bravo a Estados Unidos en ciclos de cinco años, y para que Estados Unidos haga lo propio con el agua del Río Colorado hacia México. El plan técnico ofrece un marco operativo para cumplir con esa obligación en medio de condiciones hidrológicas difíciles, como la sequía extrema que afecta a la región.
