El cineasta Béla Tarr, considerado uno de los directores más influyentes del cine europeo contemporáneo, falleció a los 70 años de edad tras una larga enfermedad, informó la familia y diversas instituciones cinematográficas este 6 de enero de 2026.
Tarr, nacido en Pécs, Hungría, en 1955, se destacó por su estilo visual distintivo, marcado por largos planos secuencia, fotografía en blanco y negro y ritmos contemplativos, que lo convirtieron en un referente del llamado “slow cinema” dentro del cine de autor.
Su filmografía incluye títulos que han influido profundamente en el cine mundial, como Sátántangó (1994), una obra de más de siete horas considerada una de sus piezas maestras, y El caballo de Turín (2011), galardonada y aclamada por la crítica. Estas películas exploraron la condición humana, la desolación social y el deterioro post-comunista en Europa del Este, con una narrativa y estética que desafiaron los cánones convencionales del cine.
Además de su labor como director, Tarr colaboró frecuentemente con el escritor László Krasznahorkai, adaptando varias de sus novelas al cine, y recibió reconocimientos como el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín y diversos premios honoríficos internacionales que destacaron su legado artístico. A lo largo de su carrera, su obra fue celebrada por críticos, cineastas y festivales alrededor del mundo.
La muerte de Tarr supone la pérdida de una voz singular en el séptimo arte europeo, cuyo enfoque radical y meditativo dejó una huella duradera en el cine de autor global y continúa inspirando a generaciones de cineastas y espectadores.
