DIABETES TIPO 1 EN NIÑOS: RETOS Y COSTOS

UN DIAGNÓSTICO QUE CAMBIA LA INFANCIA

Despertar, medir glucosa, calcular carbohidratos, inyectarse insulina, comer. Medir nuevamente, ajustar dosis, continuar el día. Así transcurren las jornadas de Valentina, una niña de 10 años que fue diagnosticada con diabetes tipo 1 a los cinco.

A diferencia de la diabetes tipo 2, esta no se relaciona con alimentación o actividad física. Es una enfermedad autoinmune en la que el páncreas deja de producir insulina, lo que impide que la glucosa entre a las células y se mantenga en la sangre.

El tratamiento requiere inyecciones diarias de insulina. La Organización Mundial de la Salud indica que se desconocen las causas exactas y no hay forma de prevenirla. Algunos estudios sugieren que puede tener un origen genético y activarse tras una infección viral.

CUIDADOS 24 HORAS

Aracely, madre de Valentina, ajusta alarmas en la noche para revisar la glucosa de su hija. Un desajuste puede provocar hipoglucemia o hiperglucemia, con riesgos de complicaciones graves.

“No es solo alimentación, también influyen el estado de ánimo y los cambios hormonales. Todo puede alterar los niveles de glucosa”, explica.

COSTOS DEL TRATAMIENTO

El tratamiento básico con glucómetro, lancetas, tiras reactivas e insulina cuesta alrededor de 2 mil pesos al mes. Un tratamiento más adecuado con sensores de glucosa y diferentes tipos de insulina puede llegar a 12 mil pesos.

El tratamiento más avanzado, que incluye microinfusoras y sensores de última tecnología, cuesta aproximadamente 18 mil pesos mensuales.

Estos costos superan el 30% de los ingresos en muchas familias, lo que, según la Asociación Mexicana de Diabetes (AMD), debería considerarse un gasto catastrófico dentro del sistema de salud público.

FALTA DE APOYO EN EL SECTOR SALUD

Madres de menores con diabetes tipo 1 reportan problemas en el acceso a insulina y otros insumos en hospitales públicos. En ocasiones reciben insulina de absorción intermedia en lugar de la requerida. Tampoco hay suficientes glucómetros, tiras reactivas o jeringas.

El IMSS destinó 37 mil millones de pesos en 2022 para la atención de la diabetes, pero los informes oficiales no especifican recursos para diabetes tipo 1.

RETOS EN LA EDUCACIÓN

Algunas familias optan por educación en casa debido a la falta de conocimiento en las escuelas sobre la enfermedad. Menores con diabetes tipo 1 pueden necesitar ingerir alimentos en clase o inyectarse insulina, lo que genera incertidumbre entre profesores y compañeros.

Valentina ha enseñado a sus maestros y amigos sobre su condición. Lleva en su mochila un kit con insulina, jeringas y glucómetro.

INDEPENDENCIA Y APRENDIZAJE

El campamento Tonalli, de la AMD, reúne a niños y adolescentes con diabetes tipo 1 para aprender a manejar su condición. Valentina destaca que esta experiencia le dio mayor confianza para seguir su tratamiento de forma autónoma.

Su madre enfrenta desafíos económicos, pero busca darle una infancia plena. Valentina sueña con ser actriz y endocrinóloga para atender a otros pacientes con diabetes tipo 1.

Su mensaje para niños recién diagnosticados:

“No pasa nada, solo hay que cuidarse. No son los únicos y pueden hacer una vida normal”.

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