NEURÓLOGO EXPLICA CÓMO LOS PICOS DE GLUCOSA TRAS LAS COMIDAS PODRÍAN RELACIONARSE CON EL RIESGO DE ALZHEIMER

El neurólogo Alejandro Anderson, consultado sobre un estudio británico con más de 300 000 personas explicó la posible relación entre los picos altos de glucosa en sangre después de comer y un mayor riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer, una forma de demencia que afecta la memoria y otras funciones cognitivas a medida que avanza la edad. Los datos sugieren que los niveles elevados de azúcar después de las comidas pueden tener efectos más relevantes para la salud cerebral que los niveles en ayunas. 

La investigación, que analizó variantes genéticas vinculadas con glucosa elevada dos horas tras la ingestión de alimentos, identificó que quienes tienden a mantener niveles altos de glucosa en ese periodo presentaron hasta un 69 % más de posibilidades de desarrollar Alzheimer en comparación con quienes tienen un control glucémico más estable. Este hallazgo pone el foco en cómo el comportamiento del azúcar tras las comidas podría influir en procesos neurodegenerativos. 

El neurólogo explicó que la glucosa elevada, tanto en ayunas como después de comer, puede unirse a proteínas, lípidos y ADN, lo que favorece la producción de radicales libres y procesos inflamatorios. Esa inflamación sistémica se asocia con neuroinflamación, un componente que contribuye al daño progresivo de las neuronas. En la enfermedad de Alzheimer, por ejemplo, una de las características es el depósito de proteínas como la beta amiloide sobre las neuronas, lo que afecta su estructura y función. 

Aunque los resultados son significativos, el especialista advirtió que aún se requieren estudios más amplios y multicéntricos para confirmar el vínculo, debido a posibles factores genéticos o metabólicos adicionales que también podrían influir en el desarrollo del Alzheimer. Asimismo, subrayó la importancia de hábitos de vida saludables, como dietas bajas en azúcares simples y ricas en fibras y proteínas, actividad física regular y manejo del estrés, como medidas que pueden ayudar a mantener niveles de glucosa más estables y promover una mejor salud cerebral con el paso del tiempo. 

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