El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció que su país impondrá un arancel del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia, una medida que entrará en vigor el 1° de febrero de 2026 y que fue justificada por Quito como respuesta a lo que considera una falta de cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal a lo largo de la frontera común de aproximadamente 600 kilómetros.
Noboa, quien hizo el anuncio desde el Foro Económico Mundial en Davos, señaló que, pese a los esfuerzos de cooperación de Ecuador, incluidos operativos conjuntos y un déficit comercial anual que supera los mil millones de dólares, no ha percibido reciprocidad suficiente por parte del gobierno del presidente colombiano Gustavo Petro en materia de seguridad fronteriza. Por ello, decidió aplicar una “tasa de seguridad” del 30 % como medida de presión hasta que exista un compromiso real y concreto para enfrentar juntos a los grupos criminales.
El anuncio se produce en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas entre Bogotá y Quito, en el marco del cual Petro, días antes, había pedido la liberación del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, quien tiene doble nacionalidad y se encuentra detenido, lo que también contribuyó a agravar la relación bilateral.
La medida ha sido recibida con inquietud por sectores políticos y económicos de ambos países, que advierten que podría afectar el comercio bilateral y las economías productivas dada la significativa interdependencia entre las exportaciones e importaciones de las dos naciones, y han llamado a privilegiar el diálogo diplomático para resolver las diferencias sin escalar el conflicto comercial.
