A medida que se acerca el plazo fijado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que Irán acepte un acuerdo de alto el fuego, sectores del poder en Teherán prevén la posibilidad de una escalada del conflicto en la región.
Durante las últimas semanas, Estados Unidos e Israel han realizado operaciones en las que han muerto mandos de la Guardia Revolucionaria Islámica. De acuerdo con reportes, integrantes de esta fuerza se preparan para una confrontación prolongada.
El escenario podría derivar en una ampliación del conflicto en Oriente Medio y tener efectos en el suministro energético. Una milicia iraquí vinculada a la Guardia Revolucionaria señaló que, en caso de un ataque mayor contra Irán, podría dirigir acciones contra el puerto de Yanbu, en Arabia Saudita, ubicado en el Mar Rojo.
Arabia Saudita utiliza la terminal de Yanbu para exportar cerca de cinco millones de barriles de petróleo diarios, en parte como alternativa al paso por el estrecho de Ormuz.
Sanam Vakil, directora del programa para Oriente Medio y Norte de África de Chatham House, señaló que los sectores que mantienen el control en Irán priorizan la continuidad del sistema político, lo que dificulta la posibilidad de negociación.
Entre las condiciones planteadas por Irán para un eventual acuerdo se encuentran garantías de no agresión por parte de Estados Unidos e Israel, el control del estrecho de Ormuz y el levantamiento de sanciones económicas.
Por su parte, Trump ha planteado como condiciones la reapertura del estrecho, el abandono del programa nuclear iraní, el fin del apoyo a grupos aliados y la aceptación de restricciones en su programa de misiles.
Vakil indicó que existen diferencias internas en Irán respecto a la estrategia a seguir. Mientras algunos sectores buscan prolongar la posición actual, otros consideran la posibilidad de una salida negociada.
Funcionarios europeos señalaron que dirigentes iraníes como el presidente Masoud Pezeshkian y el ministro de Asuntos Exteriores Abbas Araghchi podrían mostrar apertura a un acuerdo, aunque enfrentan limitaciones en el contexto militar.
Karim Sadjadpour, investigador de la Fundación Carnegie, indicó que las amenazas de Estados Unidos no han modificado la postura del gobierno iraní.
