La escalada del conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán ha provocado un fuerte impacto en los mercados energéticos, llevando el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril y acercándolo incluso a los 120 dólares en los últimos días.
El aumento está directamente relacionado con las tensiones en la región, especialmente por el bloqueo impulsado por el gobierno de Donald Trump a puertos iraníes y la incertidumbre en el Estrecho de Ormuz, una zona clave para el transporte de crudo a nivel mundial.
Desde el inicio del conflicto en febrero de 2026, el precio del petróleo ha subido más de 65%, impulsado por el temor a una interrupción prolongada del suministro global. Tan solo en una jornada reciente, el crudo Brent llegó a casi 120 dólares por barril, su nivel más alto desde 2022.
Ante este escenario, el gobierno estadounidense ha sostenido reuniones con empresas energéticas para analizar medidas que mitiguen el impacto económico, mientras considera mantener el bloqueo a Irán como parte de su estrategia.
El conflicto, que comenzó con ataques militares en febrero, ha generado no solo tensiones geopolíticas, sino también efectos económicos globales, como inflación, volatilidad en mercados y presión sobre los precios de combustibles.
