Una disposición atribuida al liderazgo talibán en Afganistán ha generado reacciones de organismos internacionales y grupos defensores de los derechos humanos. De acuerdo con la normativa difundida en medios de comunicación, los esposos pueden ejercer castigos físicos contra sus esposas siempre que las agresiones no provoquen fracturas, heridas abiertas o lesiones consideradas graves.
La regulación establece que, si los golpes no dejan marcas visibles, no se configura un delito. En caso de que existan lesiones, el agresor podría enfrentar sanciones que contemplan hasta 15 días de prisión.
El mismo código señala que una mujer que visite a familiares sin la autorización de su esposo puede ser obligada por un juez a regresar a su domicilio. Si se niega a cumplir la orden, podría recibir una pena de hasta cuatro meses de prisión.
