Varias aerolíneas europeas han cancelado o ajustado vuelos hacia y desde países del Medio Oriente, como consecuencia de las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán, que han elevado los riesgos percibidos en la región y llevado a las aerolíneas a evitar el espacio aéreo vulnerable o rutas cercanas a zonas de posible conflicto.
- Air France suspendió temporalmente vuelos entre París y Dubái y otros destinos del Golfo, citando la “situación actual en Oriente Medio” y evaluando constantemente el contexto de seguridad antes de reanudar servicios.
- KLM decidió evitar volar sobre Irán, Irak, Israel y varios países del Golfo y suspendió rutas hacia ciudades como Dubái, Riad, Dammam y Tel Aviv como medida preventiva, dada la posibilidad de un conflicto más amplio.
- British Airways, Luxair y otros transportistas también cancelaron vuelos hacia destinos del Golfo durante el fin de semana, en medio de creciente incertidumbre geopolítica.
- Lufthansa ha cancelado sus vuelos a Teherán y está operando con restricciones adicionales en rutas hacia Tel Aviv y Ammán, limitando operaciones sobre zonas sensibles.
Estos cambios se producen luego de una intensificación de las amenazas y despliegues militares en la región, incluyendo anuncios de Estados Unidos sobre el envío de activos navales al Golfo, y advertencias de Irán de que consideraría cualquier ataque como una guerra total, lo que ha llevado a autoridades de aviación y aerolíneas a priorizar la seguridad de pasajeros y tripulaciones evitando rutas de riesgo.
IMPACTOS PARA LOS VIAJEROS
Las cancelaciones y ajustes de rutas pueden traducirse en:
- Retrasos y desvíos de vuelos que evitan determinados espacios aéreos.
- Suspensiones temporales de rutas hacia concentraciones importantes del Medio Oriente, como Dubái o Tel Aviv.
- Ofertas de reembolso o reprogramación por parte de las aerolíneas afectadas para pasajeros con boletos cancelados.
La situación continúa siendo volátil y en evolución, por lo que las autoridades de aviación recomiendan a los pasajeros verificar el estado de sus vuelos y mantener contacto con las aerolíneas antes de viajar a destinos o a través de regiones que podrían verse afectadas por la crisis diplomática.
