Entre enero y marzo de 2026, al menos trece ciudadanos mexicanos han muerto mientras se encontraban bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos. Esta cifra forma parte de un total de 13 fallecimientos registrados en centros de detención migratoria durante los primeros meses del año, según reportes de autoridades estadounidenses y mexicanas. En 2025, el año fiscal anterior, se registraron entre 20 y 32 muertes de migrantes bajo custodia de ICE, la cifra más alta en dos décadas. De esos casos, entre seis y siete correspondieron a nacionales mexicanos. El incremento se produjo en paralelo con un aumento significativo en las detenciones migratorias. Los fallecidos mexicanos en 2026 tenían edades que oscilaban entre 19 y 68 años.
Entre los casos documentados figuran un joven de 19 años hallado inconsciente en un centro de detención en Florida, cuya muerte se investiga como un posible suicidio, y otros adultos que presentaron emergencias médicas como dolor torácico, dificultades respiratorias o distress médico. Las causas reportadas por ICE incluyen afecciones cardíacas, insuficiencia respiratoria, complicaciones derivadas de condiciones crónicas preexistentes y, en algunos casos, suicidios presuntos. Organizaciones como la American Civil Liberties Union (ACLU) han señalado en revisiones de periodos anteriores que hasta el 95 por ciento de las muertes en custodia podrían haberse prevenido con atención médica oportuna y adecuada.
Sin embargo, las investigaciones oficiales de cada caso continúan en curso y no todas las autopsias han sido concluidas. El gobierno de México ha calificado estas muertes como inaceptables y ha exigido a las autoridades estadounidenses investigaciones exhaustivas, así como garantías para evitar repeticiones. Familias de los fallecidos han demandado respuestas sobre las condiciones de detención y el acceso a servicios médicos. ICE ha indicado que notifica cada deceso conforme a sus protocolos y publica reportes en su sitio oficial, donde se detallan las circunstancias preliminares.
La agencia mantiene que las muertes se investigan de manera independiente, aunque críticos cuestionan la suficiencia de la atención sanitaria en un sistema que ha visto un crecimiento rápido en la población detenida. Hasta marzo de 2026, las cifras continúan actualizándose y las autoridades de ambos países siguen monitoreando los casos. No se han establecido responsabilidades definitivas en la mayoría de los incidentes recientes.
