El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este 29 de enero de 2026 una orden ejecutiva mediante la cual puede imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba, en un intento por aumentar la presión económica sobre el gobierno de La Habana por razones de seguridad nacional y política exterior.
La medida, amparada en una declaración de “emergencia nacional”, faculta al Departamento de Comercio para identificar a los países que suministran crudo a Cuba y determinar gravámenes adicionales a las importaciones de bienes de esas naciones con el objetivo de disuadirlas de continuar con esos suministros. Trump consideró que las políticas del gobierno cubano representan “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de Estados Unidos.
El anuncio se produce en medio de una crisis energética en Cuba, donde las importaciones de petróleo se han visto reducidas tras el cese de envíos desde Venezuela a inicios de enero, lo que ha dejado a la isla con reservas limitadas. México ha sido también uno de los principales proveedores de petróleo cubano tras la interrupción venezolana, y aunque ha reportado una suspensión temporal de envíos, la amenaza de aranceles pone bajo presión a varios países que hasta ahora han continuado con suministros.
La medida ha sido rechazada por el gobierno cubano, que la calificó como chantaje y extorsión destinada a profundizar el embargo y aumentar las dificultades económicas de la población, mientras que otros países evaluarán el impacto de estos posibles gravámenes en sus relaciones comerciales con Estados Unidos y Cuba.
