El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, dirigió un mensaje a la nación el 21 de noviembre de 2025 desde el exterior del palacio presidencial en Kiev, donde describió la situación como uno de los momentos más difíciles en la historia del país. En su alocución de diez minutos, transmitida durante el día en lugar del horario habitual nocturno, Zelenski indicó que Ucrania enfrenta una elección entre preservar su dignidad o arriesgar la pérdida de su principal aliado, Estados Unidos, en medio de la presión para aceptar un plan de paz propuesto por la administración de Donald Trump.
Zelenski afirmó que no traicionará los intereses nacionales de Ucrania, recordando la respuesta inicial al invasión rusa de febrero de 2022. Expresó disposición para trabajar de manera constructiva con Washington, proponiendo alternativas a los términos del documento y presentando argumentos para persuadir a las partes involucradas.
“Continuaremos trabajando con Estados Unidos y todos los socios. Buscaremos soluciones con nuestro principal socio”, declaró, al tiempo que instó a la unidad interna frente a presiones externas que buscan dividir al país. Anticipó una semana de intensa actividad diplomática y advirtió que el enemigo no descansa, refiriéndose a posibles intentos de debilitar a Kiev.
El plan de 28 puntos, elaborado durante un mes por el enviado especial estadounidense Steve Witkoff y el secretario de Estado Marco Rubio, fue presentado a autoridades ucranianas el 20 de noviembre en Kiev por una delegación militar liderada por el secretario del Ejército, Dan Driscoll.
El documento, filtrado por un político opositor ucraniano y verificado por fuentes de la Casa Blanca, establece un cese al fuego inmediato si se acuerda, la cesión por parte de Ucrania de territorios no ocupados en el este, como áreas de Donetsk bajo control de Kiev, y el reconocimiento de facto por Estados Unidos de Crimea, Donetsk y Luhansk como territorio ruso.
Otras disposiciones incluyen la renuncia de Ucrania a su aspiración de ingreso a la OTAN, aunque mantiene abierta la vía a la Unión Europea; un límite de 600.000 efectivos en sus fuerzas armadas; elecciones nacionales en 100 días; y un plan de recuperación económica que destina 100.000 millones de dólares de activos rusos congelados a la reconstrucción de Ucrania, junto con negociaciones para aliviar sanciones contra Moscú.
La propuesta incorpora una garantía de seguridad de Estados Unidos, que considera un nuevo ataque ruso como una amenaza a la comunidad transatlántica, activando una respuesta militar coordinada y la reimposición de sanciones. Su implementación sería supervisada por un Consejo de Paz presidido por Trump, con penalizaciones por incumplimientos. La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, describió el esquema como equilibrado y aceptable para ambas partes, enfatizando que tanto Rusia como Ucrania deben hacer concesiones. Un funcionario estadounidense señaló que el plan surgió de consultas equitativas, aunque Ucrania y sus aliados europeos no participaron en su redacción inicial.
Durante una entrevista en Fox Radio el mismo día, Trump confirmó un plazo para la firma del acuerdo el 27 de noviembre, coincidente con el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, aunque admitió flexibilidad si hay avances. El presidente estadounidense reiteró que el objetivo es detener las muertes y afirmó que Rusia no busca más conflictos, sino que enfrenta castigos por sus acciones. Previó pérdidas territoriales adicionales para Ucrania en el corto plazo si no se avanza. Zelenski también conversó con el vicepresidente estadounidense JD Vance sobre el plan, según fuentes ucranianas citadas por CBS News.
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, indicó que Rusia no ha recibido detalles oficiales del esquema, aunque observa elementos nuevos sin discusiones sustantivas. Peskov reiteró la apertura rusa a negociaciones de paz, alineadas con las posiciones expuestas por Vladímir Putin en una cumbre con Trump en Alaska en agosto de 2025. El Kremlin enfatizó que cualquier acuerdo debe abordar las causas raíz del conflicto, refiriéndose a demandas como la neutralidad ucraniana y garantías de seguridad para Rusia. Peskov urgió a Kiev a tomar una decisión responsable ante los avances rusos en el este, donde tropas moscovitas controlan cerca de una quinta parte del territorio ucraniano y han capturado recientemente la ciudad de Kupiansk.
En Europa, aliados de Ucrania expresaron reservas sobre el plan, destacando su exclusión en el proceso. La jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, afirmó no tener conocimiento de participación europea en la elaboración del documento y subrayó que cualquier negociación debe involucrar a Bruselas y Kiev para garantizar la seguridad continental. Líderes como el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer respaldaron en una llamada con Zelenski el inicio de conversaciones desde las líneas de frente actuales, sin restricciones al armamento ucraniano y priorizando la soberanía de Kiev.
El ministro polaco de Exteriores, Radoslaw Sikorski, insistió en que las limitaciones deben aplicarse al potencial agresivo de Rusia, no a la víctima del conflicto. Un funcionario europeo lo describió como una lista de puntos para satisfacer a Moscú, sin concesiones reales de Rusia.
El contexto incluye avances rusos en el este de Ucrania y un escándalo de corrupción en Kiev que implica a altos funcionarios en un desvío de 100 millones de dólares. Zelenski espera discutir el plan directamente con Trump en los próximos días, según su oficina, mientras equipos ucranianos y estadounidenses inician revisiones para asegurar un acuerdo que respete la soberanía y la libertad de Ucrania.
