Arabia Saudita cerró temporalmente su oleoducto East-West, una infraestructura de aproximadamente mil 200 kilómetros que permite transportar petróleo desde sus campos del este hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
La decisión se tomó después de ataques con drones que dejaron personas heridas y representa un nuevo golpe para el suministro energético, ya que esta vía funciona como una alternativa al estrecho de Ormuz.
El cierre ocurre mientras aumentan las tensiones en el mar Rojo y los precios internacionales del petróleo vuelven a subir ante el temor de nuevas interrupciones en las rutas de transporte.
