¿DE QUE TRATA EL ‘CORREDOR DEL CÁNCER’ EN LUISIANA?

Entre Baton Rouge y la ciudad de Nueva Orleans, Luisiana, se encuentra el temible ‘corredor del cáncer’, en donde los que viven ahí tienen 50% más probabilidades de enfermar, debido a las 150 instalaciones petroquímicas y refinerías que están implementadas en dicho lugar y las cuales desprenden un olor fuerte a gasolina y sustancias tóxicas.

El corredor está a lo largo del río Misisipi y contaminó el agua y el aire. Eve fue diagnosticada con cáncer en 2017 y conoce a personas de su familia que tuvieron cáncer incluso al mismo tiempo. 

La vida en ese sitio suele ser muy difícil para la rutina de muchos de los habitantes, a pesar de que el departamento de calidad ambiental de Luisiana, defiende que la “calidad del aire es bastante buena”, incluso defienden que cumplen con la regulación y respetan todos los criterios sobre contaminantes de la Agencia Federal de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).

Se ha difundido el caso de Eve Butler, una mujer que cuenta la situación en la que vive ‘cuenta que el césped de las casas está descolorido, los árboles son menos verdes y a veces crecen “cosas negras” en algunas plantas'.

“Un par de veces salí de la casa sin paraguas, se puso a llover y se me mojó el cabello y la cara; días después mi piel empezó a caerse. Soy una persona de piel morena y parecía que tenía quemaduras de sol”, relató Eve.

Una de las teorías que circula entre los pobladores es que se trata de un caso de racismo medioambiental, ya que en el lugar donde se instalaron las fábricas viven personas de color.

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