LOS POZOS DE CARLOS POZOS
En la columna anterior titulada “Adiós prensa chayotera”, cité la célebre frase pronunciada en 1982, durante la Comida de la Libertad de Prensa, por el entonces presidente José López Portillo y Pacheco: “no pago para que me pegues”.
Dicha acotación no pudo llegar en mejor momento, ya que el martes anterior la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, comentó: “hace poco me dijo una persona la frase de López Portillo, que decía: ‘no pago para que me pegues’, a los medios”.
En este sentido, la mandataria mexicana explicó: “ahora que se redujo el monto que se le daba a los medios a una tercera parte, comparado con lo que se le daba en el sexenio de Peña, y que hay más distribución, incluso se apoya a medios estatales, locales, más bien es: te pego para que me pagues”.
Además, advirtió a los dueños de las empresas mercantiles de comunicación que: “sí buscan recursos, no van a tener, porque el dinero es del pueblo. Y segundo, mienten deliberadamente”.
En la semana que acaba de terminar, la doctora Sheinbaum Pardo puso un ejemplo: “fíjense la libertad de expresión que hay en México hoy: TV Azteca está dedicado a hacer propaganda contra el gobierno, esa es su principal función en este momento, muchísimas mentiras, editorializado”.
Desde mi óptica, esta falta de ética en los conductores y empresas privadas de comunicación, considero, se debe en gran medida a que la profesión de periodistas “no es una profesión colegiada u obligatoria”. Para ejercerla no se requiere de cédula profesional, como las carreras de Medicina, Derecho o Ingeniería.
En el periodismo impreso —prensa— y la conducción de espacios informativos en la radio y la televisión, no se requiere obligatoriamente de un título ni cédula profesional para ejercerse.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de libertad de expresión e información, ampara el ejercicio periodístico sin necesidad de una patente o acreditación académica previa.
Hoy en nuestro país, hay dos tipos de periodistas: quienes se formaron empíricamente en las salas de redacción y los que estudiaron en una escuela o universidad.
En lo personal, recuerdo que en mi titulación se aplicó el protocolo general de la autoridad académica, levantándome protesta de ley como egresado, bajo los siguientes términos:
“¿Protesta usted ejercer la profesión de Licenciado en Periodismo – Ciencias de la Comunicación- con estricto apego a la verdad, con ética, lealtad y honestidad, velando siempre por el derecho a la información de la sociedad, el bienestar de la patria y el prestigio de su casa de estudios?”.
No obstante, a muchos periodistas del conservadurismo con formación académica se les olvida, mientras que los empíricos, en su mayoría, desconocen sobre la verdad, ética, lealtad y honestidad, así como lo que significa velar por llevar información a la sociedad, a la cual nos debemos.
Seguramente, quienes saben de este juramento son: Carmen Aristegui, Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Azucena Uresti, Licenciada en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL); Javier Alatorre, formado en Periodismo en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM); Denise Maerker, Licenciada y maestra en Derecho y Ciencia Política; Ciro Gómez Leyva, Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Iberoamericana (UIA); Karla Iberia Sánchez, Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNAM (Facultad de Ciencias Políticas y Sociales).
En tanto, quienes tienen carreras truncas (sin concluir) o bien otras profesiones son: Joaquín López Dóriga Velandia, trunco en abogacía; Carlos Loret de Mola, Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM); Danielle Dithurbide, Licenciada en Historia por la Universidad Iberoamericana, tan solo por citar algunos.
Sin embargo, desde mi punto de vista, un título profesional no te hace mejor periodista ante quienes se formaron empíricamente en las salas de redacción, las cuales, por cierto, cada día están desapareciendo.
Ya lo dice el Código Internacional de Ética Periodística de la Unesco, en el Artículo 1ero., titulado “El derecho del pueblo a una información verídica”:
“El pueblo y las personas tienen el derecho a recibir una imagen objetiva de la realidad por medio de una información precisa y completa, y de expresarse libremente a través de los diversos medios de difusión de la cultura y la comunicación”.
Para darle el respeto que las audiencias merecen, sería conveniente que tanto la prensa escrita como los medios electrónicos hagan pública la trayectoria académica de los periodistas que están informando y, así, el público pueda exigir que diga la verdad a quien miente y pega para que le pague el gobierno de la 4T.
Hasta aquí con Los Pozos de Carlos Pozos.
Y si desean que le haga su pregunta a la presidenta de México en la conferencia de prensa “mañanera”, por favor háganmela llegar al correo: lmnoticias@gmail.com; vía X a: @lordmoleculaoficial, o bien, visiten nuestro portal https://www.lordmoleculaoficial.com/, así como también pueden ver mi Canal Lord Molécula Oficial.

